martes, 27 de mayo de 2014

Tres pasos inconscientes por la felicidad en pareja.

Su mujer lo había destrozado mentalmente, lo había llevado a la luna y de regreso al infierno. Acabado, dominado, sexualmente frustrado, indeciso. Con la única esperanza sembrada en su cabeza que, dándole absolutamente todo lo que ella pidiera, sería feliz.

Total libertad sexual para ella.  El primer gran paso, descubrir a su esposa con alguien más. Él nunca podría, no sabría cómo acercarse a una mujer y entablar una relación.  Es torpe y lo sabe. La libertad sexual en el mundo es sana.

Tras perdonar la infidelidad y ser un mejor humano sacrificándose. En busca de la compasión, de la simpatía de su mujer, trazó  en el imaginario su segundo paso. Era el momento de exigirle ella a él, el gran hombre que ella necesitaba para no caer en la tentación y buscar otras parejas. Sembró la ambición de manera autoritaria en su forma de ser, corrupta.

Él debe cumplir con el régimen autoritario de su mujer. Intenta satisfacer cada una de sus múltiples necesidades.  Automóvil último modelo, casa con alberca, sirvienta 6 días a la semana, jardinero, chófer,  tarjeta de crédito dorada. Membrecías a supermercados, club deportivo, restaurantes, cadena de hoteles, casino, estadio, empresas piramidales (para sentirse productiva), club de lectura, club de cocina, club para mac.

El círculo de amistades crece. Ella es de sociedad y él se siente mejor. Ella asiste a desayunos, comidas, cenas, fiestas. Múltiples ocasiones sociales desde aniversarios de centros comerciales, restaurantes,  fiestas de cumpleaños, eventos de caridad. Él está en deuda por el resto de su vida, todas sus tarjetas de crédito están al tope, el negocio no va bien. Necesita diversificar, caer en la ilegalidad y ganar un poco más de dinero, como cualquier otra persona que necesite cubrir esa cantidad de necesidades.

Ella lleva amigos a la casa. Él come demasiado. Ansioso, sudoroso, canoso. La vida se le acaba, satisfaciendo cada una de las necesidades de la mujer que ama. Ella le pide que le de espacio, no puede respirar, es una persona libre. Le sugiere conseguir un cuarto fuera de casa. Él lo hace. Es un régimen autoritario, no puede rebelarse o lo dejan.

Consigue una parrilla eléctrica, una cama, un buró, un escritorio, una lámpara, un minibar y los mete a todos a ese pequeño cuarto, en el centro de la ciudad, lejos del suburbio donde su esposa vive. Compra chorizo, carne en diferentes cortes, cerveza, papas fritas, jamón, quesos, salami, pollo, chuletas de cerdo, pan, refrescos y cada día que su esposa le pide espacio, va a su pequeño cuarto y se prepara un gran festín solo y genuinamente se siente mejor.


Vive en la ilegalidad,  comerciando piratería.  Tiene varias amenazas de muerte por la mafia. Prefiere siempre cumplirle a su esposa por encima de la mafia, sabiendo que la felicidad es primero antes que cualquier otra cosa. La mafia puede esperar. La mafia se impacientó, le dio un ultimatum. Ella quería irse de viaje y necesitaba dinero, iría con un amigo de crucero por el mar báltico. Él desembolsó absolutamente todo el dinero que tenía para complacerla. La mafia le puso un balazo en la frente y ese sin saberlo fue su último paso en busca de la felicidad.   

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