2. La basura.
Se salió de bañar
apresurada cuando escuchó al camión de la basura.
Se puso unos
pants rojos, una sudadera morada y unas chanclas de plástico.
Vació lo más
rápido que pudo el bote de basura del baño en el otro más grande que estaba en
la cocina y que sí tenía una bolsa.
Sacó la bolsa y corrió
hacia la puerta, mientras agarraba una moneda de a cinco de la mesa.
Se bajó las
escaleras de volada.
Saludó con la
mirada a todos los vecinos de la vecindad y alcanzó a llegar al camión justo
cuando ya se estaban subiendo todos los chavos de la basura.
Le puso la bolsa en
la mano al primero que vio y al segundo, la moneda de cinco pesos.
El primero se le
quedo viendo con cara de chale, la moneda me tocaba a mí.
El camión se alejó
calle abajo, detrás de una nube humo.
Ella soltó un
leve suspiro y sonrió.
La mañana era
clara y tibia, se veían algunas nubes a lo lejos.
Dio la vuelta y
saludo con la mirada a la última vecina, que ya estaba entrando a la vecindad.
Se metió la mano
derecha en la bolsa de los pants.
Luego, como extrañada,
se metió la otra mano en la otra bolsa.
No traía llaves.
Y encima, no traía
ni calzones.
Chingada madre,
pensó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario