viernes, 18 de julio de 2014

DF (2)


2. La basura.

Se salió de bañar apresurada cuando escuchó al camión de la basura.

Se puso unos pants rojos, una sudadera morada y unas chanclas de plástico.

Vació lo más rápido que pudo el bote de basura del baño en el otro más grande que estaba en la cocina y que sí tenía una bolsa.

Sacó la bolsa y corrió hacia la puerta, mientras agarraba una moneda de a cinco de la mesa.

Se bajó las escaleras de volada.

Saludó con la mirada a todos los vecinos de la vecindad y alcanzó a llegar al camión justo cuando ya se estaban subiendo todos los chavos de la basura.

Le puso la bolsa en la mano al primero que vio y al segundo, la moneda de cinco pesos.

El primero se le quedo viendo con cara de chale, la moneda me tocaba a mí.

El camión se alejó calle abajo, detrás de una nube humo.

Ella soltó un leve suspiro y sonrió.

La mañana era clara y tibia, se veían algunas nubes a lo lejos.

Dio la vuelta y saludo con la mirada a la última vecina, que ya  estaba entrando a la vecindad.

Se metió la mano derecha en la bolsa de los pants.

Luego, como extrañada, se metió la otra mano en la otra bolsa.

No traía llaves.

Y encima, no traía ni calzones.


Chingada madre, pensó. 

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