Arrojado
Arrojado a la vorágine de la plástica y de las letras: el intento irreductible de abstraerse hasta la implosión, como con ganas de salir de la vida por un momento, como en un desdoblamiento, sólo para verla desde afuera, para extasiarnos con su dimensión.
y entonces salir de uno mismo, que ya se sabía que no era yo. Y pintar y hacer y decir, para amar y ser, y tomar una droga en la mano y decir, ahora seré, porque todo lo que fui ya fue. No son paradojas éstas, creo, aunque la estupidez las ronda, lo admito
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