martes, 15 de julio de 2014

Algo más y Cohen

Hablaban de algo así como la resignación desesperada. No entendía muy bien qué estaba pasando, ponía atención, pero sin mucho éxito, no había nada de empatía, pero sin embargo todo estaba bien dentro de él.  Los dejó hablando y salió de casa. La noche era casi purpura, sin luz en la calle, disfrutaba los olores de la humedad. Sintió el cuerpo eléctrico. El pensamiento centrado en la miseria humana, en la destrucción de la civilización, en volver a empezar como especie.  La indiferencia disfrazada con un suspiro de miedo. Lo distrajo eso que va y regresa, la oscuridad. Ingresó a casa, un tipo colgaba de alguna de las paredes como si fuera una gran araña, le sonreía con malicia. El otro flotaba en medio de la habitación sosteniendo un libro, pensativo, meditando la lectura. Encendió un cigarrillo. El que colgaba bajó y fue rápidamente a su encuentro. La desesperación, dijo, resolver la desesperación de cada uno. Resignarte a la muerte, dijo quien meditaba. El romanticismo y el amor, no sirven para nada, te distraen, pensó. Salió al balcón, se recostó sobre el suelo, observando las estrellas. Otra vez esa tranquilidad invadió su mente. Cerró los ojos  y los colores iban y venían como si los rayos de luz fueran perceptibles y el arcoíris los formara.  En el estéreo se escuchaba: And we’re lonely and we’re romantic and the cider’s laced with acid and the Holy Spirit’s crying: where’s the beef?


1 comentario:

  1. "Lo distrajo eso que va y regresa, la oscuridad" !!!
    Alguien más dice por ahí, "sal, sangre sal, sal de mi cuerpo y vuelve a entrar".
    Gran texto, Adolfo. Como un ballenón blanco que sale a la superficie del terror a verte a los ojos.

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