lunes, 26 de enero de 2015

Día del grito

Regresamos al hotel donde se hospedaba ella y sus papás.  Quince de septiembre, día del grito. Borrachos, dieciocho años, con las hormonas rebotando en todo el cuerpo.  Decidimos no ir al cuarto de sus papás y en lugar de eso; meternos al baño de mujeres de la recepción. Excitado, manoseándola por  todas partes, besándola, lamiéndola. Acabamos en el suelo, desprendiéndonos de nuestros pantalones a punto de la penetración. Entra alguien al baño, son unos tacones, los podemos ver por debajo del privado al que nos habíamos metido.  Se detiene justo en nuestra puerta y toca. Pronuncia el nombre de ella, era su mamá. Ya voy, contesta ella. Nos incorporamos nerviosos y nos acomodamos lo mejor que pudimos la ropa,  abrimos la puerta. ¡Hay un hombre en el baño de mujeres! gritó la mamá, en varias ocasiones. Salí a paso veloz del baño y del hotel. Ella me siguió, tomamos un taxi y nos fuimos de ahí. ¡Vaya día del grito! dijo ella, y reímos.   

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