martes, 21 de julio de 2015

¿Coito? Mejor hablemos del chapo.

Sentado en el bar con la cerveza en la mano, veía a la chica, la cita de la noche, regresar del baño. Ligeramente ebria se sentó en la mesa y le dijo: me encantan tus ojos, eres tan tierno. Él sonrío. Tú también me gustas, le dijo, le acarició la pierna, tomó su cerveza y le dio un trago. Estoy muy contenta contigo dijo ella, a lo que él respondió nuevamente con una sonrisa.

De regreso al tema de conversación, dijo ella, cada quien tiene que poner su granito de arena en esta mierda de sociedad que tenemos. Por eso me siento bien ayudando en lo que puedo dentro de la organización y tú sabes, es una organización que ayuda al migrante. Sabes lo que sufre el migrante pasando por nuestras tierras, no sé cuál sea el porcentaje de centroamericanos muertos por intentar cruzar la frontera sur de México y después recorrer el largo trayecto sobre la bestia, el tren que va de sur a norte por todo el país. 

Creo que al menos 6 de cada 10 personas muere o son coaptados por el crimen, como sexo servidoras, sicarios, halcones o alguna función impuesta dentro de la célula criminal. Muchos también muertos en fosas clandestinas, de esas que se la pasan encontrando por todos lados, llenas de cadáveres desconocidos, sin rastro, sin nombre. O caen del tren y con suerte mueren, o son amputados de algún brazo, pierna, dedo, ojo en algún pinche hospital insalubre, por algún médico pedo y son deportados de regreso a casa, a la mierda de situación de la que huían.

La vida se define tal vez como la más atroz, cruel y sanguinaria tragedia.  Algunos terminan cruzando como mulas, llevando algo de droga con ellos. Creo que éstos son los que mejor suerte tienen, ya que si logran cruzar la droga, del otro lado se hacen cargo de ellos y los trasladan directamente a donde van.  A reunirse con ese familiar o con ese amigo que los espera en Estados Unidos para realizar el sueño americano. ¡Vaya sueño! concluyó ella.

Sin duda el sistema es una gran porquería, contesto él y volvió a acariciar su pierna. Como diciéndole aquí estoy, te escucho, pero también quiero que sientas que te estoy tocando y que esta cita puede acabar muy bien. Conmigo arriba de ti, penetrándote, como animales que somos, disfrutándonos, satisfaciendo nuestra necesidad carnal. En ese momento no vas recordar al migrante o sus fosas y me vas a pedir que lo haga más rápido y más fuerte. En qué piensas, lo interrumpió ella, derrepente te quedaste pensativo. Solo pienso que eres tan bella por dentro y por fuera y meditabundo intento sonreír.

En realidad sus últimas experiencias en la cama había sido más bien psicóticas, el momento de coger confuso, como no saber bien si estas actuando, pensando en pendejadas, mientras te concentras en venirte. Cambias de posición y con suerte el miembro se mantiene erecto continuas con el coito, respiraciones, pensamientos van y vienen ¿qué tengo que hacer mañana? Tengo que lavar los trastes ¿pagar la luz?, no, ya la pague, ¡tengo que venirme! Dos de las últimas tres veces que había cogido no había terminado y la señorita se había incomodado aunque ella si había alcanzado el orgasmo, al menos eso le dijo.

¿Por qué se molestarán las mujeres por qué uno no se viene? Concluyó su con su pensamiento y prefirió retirar la mano del muslo de ella y preguntarle sobre el chapo. ¿Qué piensas del escape del chapo?  

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