Sentado en el bar con la cerveza en la mano, veía a la chica,
la cita de la noche, regresar del baño. Ligeramente ebria se sentó en la mesa y
le dijo: me encantan tus ojos, eres tan tierno. Él sonrío. Tú también me
gustas, le dijo, le acarició la pierna, tomó su cerveza y le dio un trago.
Estoy muy contenta contigo dijo ella, a lo que él respondió nuevamente con una
sonrisa.
De regreso al tema de conversación, dijo ella, cada quien
tiene que poner su granito de arena en esta mierda de sociedad que tenemos. Por
eso me siento bien ayudando en lo que puedo dentro de la organización y tú
sabes, es una organización que ayuda al migrante. Sabes lo que sufre el
migrante pasando por nuestras tierras, no sé cuál sea el porcentaje de
centroamericanos muertos por intentar cruzar la frontera sur de México y después
recorrer el largo trayecto sobre la bestia, el tren que va de sur a norte por
todo el país.
Creo que al menos 6 de
cada 10 personas muere o son coaptados por el crimen, como sexo servidoras, sicarios,
halcones o alguna función impuesta dentro de la célula criminal. Muchos también
muertos en fosas clandestinas, de esas que se la pasan encontrando por todos
lados, llenas de cadáveres desconocidos, sin rastro, sin nombre. O caen del
tren y con suerte mueren, o son amputados de algún brazo, pierna, dedo, ojo en
algún pinche hospital insalubre, por algún médico pedo y son deportados de regreso
a casa, a la mierda de situación de la que huían.
La vida se define tal vez como la más atroz, cruel y
sanguinaria tragedia. Algunos terminan
cruzando como mulas, llevando algo de droga con ellos. Creo que éstos son los
que mejor suerte tienen, ya que si logran cruzar la droga, del otro lado se hacen
cargo de ellos y los trasladan directamente a donde van. A reunirse con ese familiar o con ese amigo
que los espera en Estados Unidos para realizar el sueño americano. ¡Vaya sueño!
concluyó ella.
Sin duda el sistema es una gran porquería, contesto él y
volvió a acariciar su pierna. Como diciéndole aquí estoy, te escucho, pero
también quiero que sientas que te estoy tocando y que esta cita puede acabar
muy bien. Conmigo arriba de ti, penetrándote, como animales que somos,
disfrutándonos, satisfaciendo nuestra necesidad carnal. En ese momento no vas
recordar al migrante o sus fosas y me vas a pedir que lo haga más rápido y más
fuerte. En qué piensas, lo interrumpió ella, derrepente te quedaste pensativo.
Solo pienso que eres tan bella por dentro y por fuera y meditabundo intento sonreír.
En realidad sus últimas experiencias en la cama había sido
más bien psicóticas, el momento de coger confuso, como no saber bien si estas
actuando, pensando en pendejadas, mientras te concentras en venirte. Cambias de
posición y con suerte el miembro se mantiene erecto continuas con el coito,
respiraciones, pensamientos van y vienen ¿qué tengo que hacer mañana? Tengo que
lavar los trastes ¿pagar la luz?, no, ya la pague, ¡tengo que venirme! Dos de
las últimas tres veces que había cogido no había terminado y la señorita se
había incomodado aunque ella si había alcanzado el orgasmo, al menos eso le
dijo.
¿Por qué se molestarán las mujeres por qué uno no se viene?
Concluyó su con su pensamiento y prefirió retirar la mano del muslo de ella y
preguntarle sobre el chapo. ¿Qué piensas del escape del chapo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario