Te invoco ahora
porque sé que en algún lugar permaneces
tendida, sobre el lecho de mis fantasías.
Te invoco ahora
porque sé que en este instante
me estás imaginando.
Jadeas mi nombre y buscas
entre tus deseos mis manos.
Abres la herida,
y mis pensamientos llegan
para penetrarte.
Ah, salvaje. Rudo!
ResponderEliminarJust go ahead!