viernes, 14 de noviembre de 2014

El patriotismo de la clase política



El patriotismo de la militancia política es tan parecido al sentimiento de los conquistadores de América. Hacemos nuestra chingada gana en nombre de la cruz y la santa inquisición. Desaparezcan a los indígenas, violen a las mujeres, asesínenlas después, que no se mezcle nuestra sangre y enseñemos a nuestros hijos que somos los escogidos para mandar en esta tierra.  Hagámonos tan ricos como podamos, pasando por encima de todo lo que tiene verdadero valor; cultura, arte, ritos y fiestas. En busca del poder por el poder. Desde los que recogen las migajas dentro de esos partidos políticos hasta los que se empoderan de puestos públicos, como si representaran al Dios del partido y la santa ley. Intocables. Cultivando el desprecio y el ninguneo.  Con la más profunda inmoralidad, sin ningún respeto por el humano, el hermano o cualquier tipo de parentesco. Citando a Da Jandra “Como están las cosas es claro que los partidos políticos son los mayores enemigos de la democracia” Y el rio de sangre que nace en el manantial del modelo neoliberal alimentado del más voraz consumismo, teñido del rojo de la sangre del mexicano indígena arrinconado, de mujeres ultrajadas. Capaces de la más cruel tortura, rememorando los cientos de miles de sacrificios aztecas, los cientos de miles de asesinatos cometidos por la espada conquistadora, los cientos de miles de muertos a favor de una independencia burguesa, los cientos de miles de muertos por la guerra de reforma que trae a un indígena al poder, el cual olvida sus raíces. Los cientos de miles de muertos por una revolución que acentúa la deslealtad de los grandes involucrados en busca del poder. Y esos cientos de miles de muertos, siempre la gran mayoría indígenas. Y la espiral kármica continúa. “El poder: es la gran prostituta que todos desean y que nadie respeta”

jueves, 6 de noviembre de 2014

BABES


No recuerdo bien ¿Cómo se llamaba? Al… Alm (¿?)… Alicia ¡Cierto! Para qué me hago pendejo si aún la recuerdo perfectamente: su nombre, su cara, su pelo, su ropa, su olor…

La memoria me lleva a 1995: tercero de secundaria, comenzaba el ciclo escolar. Verano y las calles olían a humedad y lluvia. Alicia y yo ya éramos amigos desde hacía año y medio. Nos atrajo la afinidad, la música, la aversión hacia lo convencional. La atracción sólo se limitaba a la amistad y para mi infortunio yo estaba encabronadamente enamorado de ella desde hacía varios meses (aunque honestamente, desde la primera vez que la vi llegar al salón, dejar su mochila, sacar sus lápices, acomodarse el cabello… ya me estaba enamorando).

A pesar de mis verdaderos sentimientos, no me atrevía a decirle nada, externar mis emociones y declarar a voz abierta lo loco que estaba por ella. Yo me caracterizaba por ser tímido y antisocial más todo el cóctel psicológico que eso conlleva. Estaba consciente que Alicia tenía como pendejos a no pocos compañeros del salón y de la escuela. Su cara no tenía error alguno, parecía diseñada por una puta computadora que no tuviera otro programa más que el de diseñar chicas perfectas. Me fascinaba el arete de su nariz, las pecas en sus cachetes, sus mechones verde punketo mezclados con su pelo castaño claro, sus piercings rodeándole las orejas. Yo, físicamente, era su antítesis. Me conformaba con ser su amigo. A regañadientes me conformaba con ser su amigo.  

Mi fantasía era poderosa. Cuando tenía tiempo y oportunidad de ocio, creaba en mi mente historias relacionadas con el amor mutuo y bien correspondido: Alicia y yo tomados de la mano recorriendo las calles de la ciudad, besándonos tiernamente bajo la lluvia, ella pidiéndome que no la dejara, yo pateándole el culo al gandalla (y al carita) del salón, yo defendiéndola, yo abrazándola entre la multitud, yo amándola. Para recrear mejor estas escenas me dejaba viajar con los Smiths y Radiohead. Alicia era Santa, Pura, Diosa. Mis fantasías podían generarme alguna erección involuntaria, mas yo no quería relacionarla con el erotismo ni el sexo, para eso estaba su hermana mayor: Gaby. Ella sí era la dueña de mis chaquetas, de mis profundos pensamientos perversos, pornográficos. Y como lo mencioné antes, además de mi poderosa fantasía, Gaby tenía unas tetas, una cintura, un culo, una mirada… no necesitaba de revistas ni nada por el estilo. Así de cachonda estaba Gaby.

Alicia era mi única amiga; de hecho era la única persona con la que me comunicaba humanamente. Era mi refugio y yo el suyo. Solía ir mucho a su casa después de la escuela. Casi nunca estaban sus papás. Gaby llegaba más tarde de la prepa… acompañada.

Alicia y yo nos tumbábamos en su cama a fumar y escuchar música. Se desahogaba de sus papás y de lo ausentes que eran, decía que eran unos pendejos. A veces veíamos videos en MTV; nos fascinaban los de Soundgarden, Tool, Smashing Pumpkings. Poníamos Pulp a todo volumen, hasta que llegaba Gaby y nos pedía que no hiciéramos tanto puto escándalo. Yo flotaba entre mares de serotonina y adrenalina hormonal de adolescente. Esa casa era el paraíso. Las visitas no sólo me llenaban el alma con el encanto de Alicia, estaba también la presencia sexosa de Gaby.

Había veces que Alicia me dejaba solo por algunos minutos en su recámara: atendía llamadas, iba al baño, qué sé yo. Mientras, me quedaba en silencio, estático, fascinado escuchando como del cuarto de Gaby se escapaban los gemidos de ella al coger con el tipo, o los tipos, con los que llegaba por la tarde después de la escuela.

Esto me daba material. Al llegar a mi casa corría al baño a masturbarme.

Una tarde calurosa, de esas que sientes que todo está permeado de sudor, fui como de costumbre a visitar a Alicia. A pesar de que ella me había dicho que iba a estar ocupada haciendo otras cosas, quise caer sin permiso. Se me hacía raro, siempre estaba disponible para mí. Primera señal fuera de lo común: la puerta de la entrada de su casa estaba abierta. Entré sigiloso, no quería que Gaby se encabronara conmigo. Subí las escaleras con la misma precaución, doblé por el pasillo y oí unos gemidos… no eran los de Gaby. Me tembló el corazón al acercarme a la puerta del cuarto de Alicia, caminé muy lentamente, las manos me sudaban como nunca, descargas de adrenalina pura recorrían mis nervios… Exploté por dentro en total silencio al ver la puerta abierta y encontrar a Alicia en compañía del galancito del salón: Los dos se comían a besos. Alicia metía mano en su pantalón y él le exprimía la teta con una mano y metía la otra bajo su falda. Los mechones castaño claro con verde punketo de Alicia se revolvían en el cuello del cabroncete este. La mano de Alicia se agitaba frenéticamente dentro del pantalón del galancito del salón. La falda del uniforme de Alicia  se subía y dejaba mostrar las manos ansiosas de su compañero en busca de su vagina jugosa. Fajaban con tal calentura, con tal entrega, con tal talento, que me quedé mirando por minutos enteros sin ser detectado por ellos o por alguien más. Yo estaba hecho de drogas biológicas y fluidos psicotrópicos naturales en implosión constante. No tenía mente. Mi voluntad estaba atrapada en la contemplación de esa escena sexual. Después, como látigo, corrí y me largué de ahí.  

Llegué a mi casa mareado y con la garganta retorcida. No había parpadeado, sentía que tenía los ojos del tamaño de media cara; aún poseía las imágenes frescas –vivas- en la cabeza repitiéndose una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… Fui a mi cuarto, me senté en la cama y las lágrimas brotaron con naturalidad y libertad. No estaba llorando como comúnmente se llora cuando se tiene el corazón roto. Era otra clase de llanto. Era una mezcla de morbo, dolor y otras emociones indescifrables.


Desabroché mi pantalón, bajé el zipper, comencé a jalármela… ya no pensé más en Gaby.

martes, 9 de septiembre de 2014

La felicidad

Entró al cajero, insertó la tarjeta, tecleo el nip, cuenta de ahorros, saldo, un millón y medio de pesos. La felicidad es ver algún número y que éste te llene el espíritu, más allá de la más profunda meditación, más allá del orgasmo más largo en la historia de la humanidad (seguramente conseguido por alguna estrella porno). Él, no sintió la nada conjugando su ser con todo a su alrededor, como lo haría un monje tibetano. Ni el gran escalofrío penetrante al tiempo que eyacula y le susurra a su mujer que él es Dios, satisfaciendo por completo a aquella que en ese momento ama, como el perfecto amante.  ¡No! vio un número en el cajero y simplemente sintió la felicidad. No sé sabe qué tipo de felicidad, pero se imaginó gastándolo con mujeres hermosas pagadas para hacerle compañía y mucho vino.

 El teporocho que ama a su mujer, inhala mona, bebe, debajo de algún puente en alguna urbe tan inmensa que nadie se pregunta nada acerca de nadie, solamente de uno mismo.  Y la pregunta más recurrente en la mente de todas las personas así como en la mente del aquel teporocho es cómo ganar lana; limpiando parabrisas, vendiendo falluca, empleado en algún supermercado, en algún comercio, en algún corporativo, vendiendo coches, robando coches, siendo pimp. Vendiendo tu cuerpo, consiguiendo mona. Elaborando estrategias para hacerse de una lana. No importa cómo. Eso es la felicidad. Tal vez luego la puedan gastar contratando chicas y bebiendo vino y así ser, como aquellos que mueven al país. Felices.


Hablar de cómo consiguió ese número en el cajero, no tiene importancia. Lo consiguió como cualquier otra persona que está en busca de la genuina felicidad de hoy en día, pasando por encima de muchas otras personas, haciendo algún tipo de delito tipificado o no tipificado, prostituyéndose, asesinando, no se sabe, pero eso sí, es tan feliz que le importa un carajo.

martes, 19 de agosto de 2014

PADRINO GURÚ

Padrino Gurú, dame un consejo. Todo lo que sale de tu boca, todo lo que escribes es sabiduría pura, néctar de divinidades ocultas al ojo común. Padrino Gurú, tu trasciendes fronteras, eres autoridad en el terreno de la interpretación, eres dueño de ti mismo, quiero ser como tú. Quiero ser tú. 
Pusiste el Libro Único en mis manos. Me guías en interpretar sus sabios y complejos  conceptos para que despierte del sueño de Maya. Yo no sé leer con el alma. Tú estás cerca de ser Uno con el Todo, con la Fuente y con los misterios. Enséñame a interpretar, a leer éste Libro Único. 
Has experimentado tantísimas reencarnaciones que ahora te encuentras casi listo Padrino Gurú, listo para volar alto hacia el infinito. Los demás nos quedaremos en este mundo miserable para recordar Tu Palabra. La tatuaremos en nuestro corazón para no tener nuestros propios preceptos, porque éstos están llenos de duda. Nos enseñas que dudar estorba, que nos confunde y que no nos va a llevar a la Gloria. Te creemos Padrino Gurú, te creemos. Nuestro criterio se somete al tuyo. Cualquier otro no será bienvenido, lo desecharemos como se desecha a aquella gente que no piensa igual que nosotros, aquella diferente que Tú nos has enseñado a amar. Para ti no son diferentes, simplemente  viven en el error, en la ilusión, aún no conocen el Libro Único. Mientras quédate entre nosotros Padrino Gurú, antes de que te fundas con el infinito. Te amamos Padrino Gurú.
Padrino Gurú, Tu Palabra suena tan potente en nuestros inexpertos espíritus, que no necesitas poner el ejemplo con tus actos, aunque no podamos entender su compleja contradicción con Tu Palabra, confiamos en que tienen un propósito celestial y divino.
Eres tan humilde que hablas sobre tus errores, aunque estos sean abstractos, no mencionas uno concreto porque en tu amplia humildad, admites que cometes muchos todo el tiempo. Sabemos que es modestia Padrino Gurú. Algunos se sienten ofendidos por tu forma de expresarte, por tus modales que juzgan de excentricidades, desconsideración o falta de sentido común; tu no expresas una disculpa, sabes que no hubo ofensa, simplemente ves a través de sus corazones para entender que son egos heridos, no es arrogancia tuya, egos heridos, simplemente eso. Pasas de largo sin decir una palabra con el Perdón en la mente, ante sus atónitas miradas.
Hay veces que te veo Padrino Gurú y no te entiendo (aún soy un estudiante nivel básico). Hay veces que quiero reír contigo, comentarte algo diferente que se relacione a otra cosa fuera del Libro Único, fuera de nuestra organización, fuera de nuestra agrupación, mas no encuentro cómo. Estás tan por encima de lo mundano, que tu humor le pertenece al Cielo, no a la tierra. Tú ríes con los ángeles.
Hay veces que tengo tanto que decir porque quiero explotar en mil emociones. Hay veces que quiero gritar y romperlo todo. Dejarlo Todo e ir a seguir mi propio camino, ser mi propia guía. La Vida mi Maestra. Salir y descubrir mi propio criterio y fuerza interior. No atarme a compromisos extraños y ser responsable únicamente de mis propios actos. Pero son tentaciones Padrino Gurú, tentaciones de mi ego. El camino a la libertad está contenido en el Libro Único, en Tu Palabra, en la organización, en la agrupación... Ahí se encuentra la salvación.
Hay veces que pienso que no te conozco Padrino Gurú. Eres alguien admirable, santo, sabio pero de quien no sé nada. Así es el camino que llevan ustedes los Maestros de La Palabra. Sólo están en el mundo por un corto tiempo enseñando, para después irse sin decir adiós y sin dejar rastro. Son impenetrables como la coraza más sólida. A veces me confundo creyendo que no te tengo confianza, que no eres mi amigo, entonces detengo mis pensamientos y me digo que esto es una estupidez, no puede haber mejor amigo que aquel que enseña la Palabra. Tú me la enseñas. Me tocas el hombro con tu mano y dices "Te amo". Soy aceptado por tu amor. Soy aceptado por Ti. Soy aceptado.
Padrino Gurú, en tu vasto camino espiritual has recorrido los más extraños paisajes de la Mente. Haz tenido experiencias sobrenaturales que difícilmente mortal alguno logra. Porque la mente es tan intrincada y sus posibilidades son infinitas, tú has descubierto cómo abrir las puertas de la ilusión, del sueño, logrando transportar tu cuerpo a velocidad del pensamiento, leer la mente y hablar con el Creador. Nosotros, a nuestro nivel tan básico, aún no entendemos cómo lo lograste. Tus historias de viajes insólitos nos resultan fascinantes, te creemos, tú eres nuestro Maestro y no lo dudamos, la duda estorba. Sólo esperamos el momento en que logremos aquello que tú viviste, pero somos tan desesperados, tan infantiles. Tú nos consuelas en santa bondad y nos dices una y otra vez que en el camino hacia la libertad no necesitaremos de tales experiencias extrasensoriales, son una herramienta útil que usaste en su momento para que nos ayudara a crecer en espíritu. Tú las viviste por nosotros. Desearlas sólo retrasaría nuestros esfuerzos. Te estamos tan agradecidos Maestro. No necesitamos ver para creer, la Fe nos basta. La Fe mueve montañas.
La gente piensa que tú y los que te seguimos somos unos fanáticos, pero sabes que esto no es cierto, nos hablas del fanatismo como quien habla del mal gobierno o de la corrupción. Padrino Gurú, simplemente no entienden que el Libro Único, la organización y la agrupación son la Única verdad, el único camino y si no contamos con esto, estamos muertos, vacíos y la vida no tendría sentido alguno.
Padrino Gurú, a veces pienso que te estás tirando a mi esposa...

martes, 29 de julio de 2014

Desierto

Habían pasado por lo menos un par de años sin que te viera, y un buen día, de pronto, tocas a mi puerta. Luces como si el tiempo no hubiera pasado para ti, con el cabello a la misma altura, vestida como aquella última vez, radiante, hermosa, tal vez la mirada más profunda, más… enigmática.  Antes de abrir la boca, a lo mejor porque tardo en encontrar qué decir, entras a la casa, silenciosa como siempre has sido.

Aquella ocasión, esa última vez que te había visto, jamás la voy a olvidar. Ni al desierto, ni a la noche, ni cómo mi mente me reveló aspectos del mundo que nunca hubiera imaginado. Habían pasado 2 años ya, y puedo decirte que aquel día marcó nuevas perspectivas en mi manera de vivir. Juré que no te volvería a encontrar, pero ¡hete aquí!, como si nada hubiera pasado, como si todo lo vivido hubiera sido un extraño sueño.

Entras a la casa y tomas asiento. Al pasar a mi lado puedo percibir un aire lozano, una ventisca que te sigue para mantenerte siempre fresca. Como aquella noche, que en el desierto soplaba un viento agradable, regular, como si alguien hubiera programado el clima y no hubiera posibilidad de variación alguna, y eso me llamó mucho la atención, llevándome a creer, entregado al placer del pensamiento, que nos encontrábamos en una zona mágica, un pedazo de tierra nunca antes pisada, que esperaba gustosa nuestra presencia.

¿Qué pasó? Pregunto, creyendo obvio a qué me refiero, pero tú sólo me miras, como quien trata de enfocar la silueta de un cerro lejano. ¿Por qué te fuiste? Estábamos tan a gusto acampando los dos solos en el desierto. No hay respuesta, sólo una ligera sonrisa en tu rostro. Trato de reconstruir los hechos, pensando que tal vez dejé escapar algo, una razón por la que te hubieras ido sin más, abandonándome a mi suerte justo en medio de las alucinaciones que habíamos buscado.
No hay respuesta. No hay razón.

Cuando desperté no te vi y esperé más de cuatro horas suponiendo que regresarías. Con la angustia aún en las venas recogí las cosas que juntos habíamos llevado y me lancé a trote rumbo a la carretera. Ahí, otras dos horas pasaron, hasta que una camioneta me levantó para llevarme al pueblo más cercano.

El cielo era hermoso, lo contemplé tumbado en la caja de la troca en la que iba. La constelación de Virgo brillaba en lo alto, esa que tú me enseñaste a identificar, con Spica resplandeciendo como nunca.  Mi mente, aún maleable, me decía sin justificación pero con certeza “ella está bien” y con ese pensamiento, ciclándolo como un mantra de paz, pude tranquilizarme hasta llegar a casa. Llegando me senté ahí, justo donde ahora estás, pensando que el porqué de tu abandono algún día tendría respuesta. Supongo que ese día ha llegado ¿no?. Sí, contestas, y el sonido de tu voz rompiendo el silencio hace que dé un ligero paso hacia atrás. Te levantas y acercas tu rostro hacia el mío, lentamente, dejando que el silencio vuelva a caer sobre nosotros como una manta de seda. Nuestros labios se tocan, nuestras lenguas se buscan. Veo una lluvia de estrellas en tus ojos, y al fondo, un venado en vuelto en llamas cruza a trote el horizonte. Y de pronto, un repentino y fuerte mareo me quita todas las fuerzas.


En mi cuerpo puedo sentir un calor agradable. Es el calor del sol, sin lugar a dudas. Siento que tus dedos, en tiernos movimientos, buscan mi mano. Es cuando me doy cuenta que bajo nosotros hay piedras y arena y restos de huizaches muertos. Qué bueno que venimos al desierto, pienso, mientras percibo un agradable viento soplando a nuestro alrededor.

viernes, 18 de julio de 2014

DF (2)


2. La basura.

Se salió de bañar apresurada cuando escuchó al camión de la basura.

Se puso unos pants rojos, una sudadera morada y unas chanclas de plástico.

Vació lo más rápido que pudo el bote de basura del baño en el otro más grande que estaba en la cocina y que sí tenía una bolsa.

Sacó la bolsa y corrió hacia la puerta, mientras agarraba una moneda de a cinco de la mesa.

Se bajó las escaleras de volada.

Saludó con la mirada a todos los vecinos de la vecindad y alcanzó a llegar al camión justo cuando ya se estaban subiendo todos los chavos de la basura.

Le puso la bolsa en la mano al primero que vio y al segundo, la moneda de cinco pesos.

El primero se le quedo viendo con cara de chale, la moneda me tocaba a mí.

El camión se alejó calle abajo, detrás de una nube humo.

Ella soltó un leve suspiro y sonrió.

La mañana era clara y tibia, se veían algunas nubes a lo lejos.

Dio la vuelta y saludo con la mirada a la última vecina, que ya  estaba entrando a la vecindad.

Se metió la mano derecha en la bolsa de los pants.

Luego, como extrañada, se metió la otra mano en la otra bolsa.

No traía llaves.

Y encima, no traía ni calzones.


Chingada madre, pensó. 

jueves, 17 de julio de 2014

Amor Incondicional.

Hace unos meses, casi un año, me encontraba en una fiesta de esas donde la gente popular es invitada, donde todos lucen sus mejores comentarios, sus mejores críticas, sus ropas de moda –o anti-moda-. Yo me encontraba ahí porque había cerveza gratis y un amigo de mi novia me había invitado. Me mantuve con la boca cerrada la mayor parte del tiempo, del corto tiempo que estuve en dicha reunión. Sólo la abrí para conversar con dos o tres conocidos que ahí estaban y que de paso me vieron. No destacó nada valioso de esa fiesta, nada que valiera la pena salvo una plática breve con una jovencita estrafalaria llena de piercings y tatuajes que se me puso enfrente. Yo apenas la conocía y nos saludamos. Después de intercambiar palabras huecas de esas que son puro formalismo, la charla se torció hacia la manera en que vemos a la gente, hacia cómo la juzgamos. Y comenzó porque yo le comentaba que acababa de escribir un ensayo sobre lo mentirosos que somos los humanos. Creía que ella podría estar de acuerdo y que la opinión encajaba perfecto precisamente por el contexto social en que nos encontrábamos esa noche: rostros frívolos, telas desgarradas, miradas indiferentes, ademanes artificiales, joyas basura, mala música, danzas funk robóticas… A pesar de que la conocía poco, me atreví a decirle que me costaba trabajo socializar, que por lo general hallo a las personas como seres falsos que reúnen en principio todo lo que creo desagradable, hasta que demuestren lo contrario. Mientras hablaba y transmitía mi parecer social, mi mente pedía silencio, pensaba que estaba abriendo un archivo íntimo con alguien a quien no le tenía ninguna clase de confianza. No logré callarme. Vomité tal cual toda mi opinión al respecto. De hecho no hubo un momento para reflexionar sobre lo dicho y haberme largado de ahí en ese instante. Más bien, esperé su respuesta.
-pues no sé, yo los amo a todos. Hay que amarlos aunque no los conozcamos.
-Puta, creo que eso está bien cabrón. Creo que es una de las cosas más difíciles de lograr.
-Puede parecer difícil, pero no lo es, no tanto. Yo hago meditación en las mañanas. Hay que amarlos a todos por igual. Estamos rodeados de amor nene, es cosa de verlo. Checa como se la están pasando todos: poca-madre, porque hay amor. Love is in the air- Esto último lo agregó con un movimiento rítmico con sus brazos al aire y ladeando la cabeza hacia los lados.
-Pues enséñame a verlo porque yo aquí veo un teatro lleno de actores culeros que sólo quieren competir entre sí. ¿Qué edad tienes?
-21
-Chido. A tu edad y haber logado amarlos a todos es El logro. Al menos uno de Esos logros de la existencia ¿no crees?
-Pues si ¿Voy por otra chela, no quieres una baby?
-No gracias, ya casi me voy. Pero, en serio ¿me vas a enseñar a amarlos a todos?
No respondió o tal vez no escuchó. La vi alejarse de espaldas dirigiéndose a otro sitio que no era la barra de bebidas. Se fue a sentarse junto a un tipo arrogantísimo al que la gente de aquí llama Nube (García). Me levanté, fui a la barra, pedí una Negra Modelo sin pagar un centavo por ella, la tomé sin prisas mientras veía a la jovencita estrafalaria bailar, la terminé y sin avisarle a nadie, me largué.

miércoles, 16 de julio de 2014

Un viejo despreciable



Permítame, señorita, decirle que es usted una perfecta estúpida. Ay, pero es que esos chicos sí son bien buena onda, y no son nada pasados. Siempre nos invitan todos los tragos y son bien buena gente. Señorita, usted será imbécil o, quizás, y disculpe la observación, usted es muy joven para darse cuenta de que esos desgraciados no buscan otra cosa más que deshonrarla y gozar con ello. Ay como crees, estás exagerando, tontín.
Jala más un par de tetas que dos carretas. Dos carretas, tanto el hombre como la mujer, y más bien los arrastra, y aún jalan más.  
Los jóvenes en este país de mierda no pueden tener relaciones sexuales si no se asemejan a una violación premeditada.
¿Y tú qué vas a hacer? Yo, señorita, me voy a dormir a mi casa, sólo y muy poco satisfecho, pero sólo al menos. ¿Usted? Ay, pues es que… ese chico es bien buena gente conmigo, y también sus amigos, eh. ¡Vente con nosotros!
Cuando salía del bar escuché que uno de los malandrines le preguntaba, ¿y ese viejo qué?... ¡Me lo puteo!

martes, 15 de julio de 2014

Algo más y Cohen

Hablaban de algo así como la resignación desesperada. No entendía muy bien qué estaba pasando, ponía atención, pero sin mucho éxito, no había nada de empatía, pero sin embargo todo estaba bien dentro de él.  Los dejó hablando y salió de casa. La noche era casi purpura, sin luz en la calle, disfrutaba los olores de la humedad. Sintió el cuerpo eléctrico. El pensamiento centrado en la miseria humana, en la destrucción de la civilización, en volver a empezar como especie.  La indiferencia disfrazada con un suspiro de miedo. Lo distrajo eso que va y regresa, la oscuridad. Ingresó a casa, un tipo colgaba de alguna de las paredes como si fuera una gran araña, le sonreía con malicia. El otro flotaba en medio de la habitación sosteniendo un libro, pensativo, meditando la lectura. Encendió un cigarrillo. El que colgaba bajó y fue rápidamente a su encuentro. La desesperación, dijo, resolver la desesperación de cada uno. Resignarte a la muerte, dijo quien meditaba. El romanticismo y el amor, no sirven para nada, te distraen, pensó. Salió al balcón, se recostó sobre el suelo, observando las estrellas. Otra vez esa tranquilidad invadió su mente. Cerró los ojos  y los colores iban y venían como si los rayos de luz fueran perceptibles y el arcoíris los formara.  En el estéreo se escuchaba: And we’re lonely and we’re romantic and the cider’s laced with acid and the Holy Spirit’s crying: where’s the beef?


sábado, 12 de julio de 2014

DF

1.- Inspiración.

Me despierta un chiflido que se va colando entre mis sueños, hasta que por fin me arranca de la cama. Me asomo y veo a Carlos parado viendo justo a mi ventana. Le aviento las llaves y sube. Trae cara de aftereado. Se pone a contarme que viene de una fiesta. Que hubo putazos y que se ligó a una vieja un ratito. Hasta que alguien más también se la ligo. Estaba tocando un wey que venía de Europa. Tec house y deep house. Como a mí no me gusta el house en particular, no me emociono, ni nada. Nada más le voy dando el avión un rato.
Pongo la cafetera y unos huevos a freír.  Carlos no come nada porque trae el estómago de piedra. “Muchas tachas”, dice viendo con culpa una bolsita con pastillas casi vacía.  La deja en la mesa y se va al baño. Me acabo los huevos y me pongo otro café. Hay un cigarro con hachís a medio fumar en el cenicero. Lo prendo y le doy algunas caladas. La verdad no es tan buen hachís. Me acuerdo que me quedé dormido anoche sintiéndome medio paranoico. Pero hoy es otro día, hasta ahora no hay paranoia ni  nada. Carlos sale del baño agarrándose la panza."Sobres wey ya me voy". Y se va así sin más.

Tengo mucha hueva y aburrimiento. Agarro la bolsita con tachas. Quedan como seis. Son de las de colores. ¿Sabes cuáles? La neta, no me gustan. Me gustan las de capsulita. De todas  formas me meto una a la boca. Y me la paso con el café. Hace un buen día hoy. La luz entra por la venta de la cocina y como que me recuerda a mi niñez. No sé. Algo.

Me meto a bañar sin disfrutarlo mucho porque no sirve el boiler. Me salgo en chinga, más despierto ahora sí. Me pongo pantalones de mezclilla, una playera de los Munster que tengo desde que tenía 18, me calzo unos addidas y salgo.  

Afuera la vida transcurre como siempre. Es sábado. Hay algunos transeúntes en mi calle pero no demasiado. Me siento bien porque no me siento paranoico ni nada. No como anoche, por lo menos. ¿Y quién era ese vecino que estuvo oyendo infomerciales toda la puta noche, con la puta televisión a todo puto volumen? Me caga. Me cagas vecino, quien quiera que seas.

Me subo en el micro de hotel de México y me bajo en insurgentes. Me subo al metrobus y me voy al norte hasta la estación de Revolución. Aquí me robaron la cartera una vez. De chavo. Me cruzo la calle y me adentro en los territorios de la colonia San Rafael. Necesito comprar mota y aquí vive uno de mis distribuidores favoritos. Una vieja mitad hippie, mitad religiosa, mitad bruja, mitad vecina chismosa de la colonia. Me está diciendo los últimos chismes de la vecindad mientras prende un chingo de inciensos y saca un cuarzo, pasa delante de san juditas y se persigna. “Por aquello de las malas vibras” dice y se sienta a mi lado, tan cerca que puedo oler que tiene una muela ya medio podrida y que se le puede caer en cualquier momento.

Me enseña una mota riquísima. Huele tan bien que me quedo un rato con la cara metida en la bolsa. Es como entrar en un bosque donde todo es perfecto. En el sentido ontológico, no en el teológico.
     
     Me llevo media onza para toda la semana. Va a venir una prima que se quiere quedar en la casa. A ella no le gusta la mariguana. Dice que le gustan las drogas fuertes. Dice que la mariguana le da chueco y que la pone mal. Yo la mariguana la necesito para aguantar toda su chachara incoherente. Horas y horas de balbucear.

Me voy y empiezo a caminar hacia el sur entre las calles, con paso rápido como el de un cadete. De pronto me siento como un cabo marchando entre el régimen. Demasiado derecho. Demasiado atento a lo que dice el general. De niño siempre quise ser soldado. Como Rambo o como Van Damme en soldado universal. Después me enteré que lo soldados tenían que hacer mucho ejercicio y me decepcioné. Nunca he sido mucho de deportes y esas cosas. No se me dan. Disfruto una buena plática de futbol. Incluso hasta le voy al cruz azul. Pero no puedo ver un partido completo en la tele y jugarlo se me hace totalmente una pérdida de tiempo.

De verdad que hace un día hermoso. La gente luce sonriente y contenta. Incluso yo mismo me siento con energía y feliz. Diría amoroso pero temo sonar medio puñal. Creo que esas tachas a fin de cuentas eran más mdma que speed barato. Tendré que agradecérselo a  Carlos cuando lo vuelva a ver.

Me encamino a mi casa en la Narvarte a pie y llego en 45 minutos. De verdad que estoy inspirado. Pero noto un pequeño bajón y mis dientes crujen con ansiedad.

Subo los escalones de dos en dos. Pongo el último lp de varios artistas de mad hop. La música con bajos muy profundos me hace sentir bien y hasta bailo un poco alrededor de la casa. Me sirvo un vasito de vino. Otra pastillita y ahora si no me aguanto. Mucha pila y poco que hacer. Muy bonito el día. De verdad. Muy bonito. Camino de un lado a otro, con el vaso en la mano. Se acaba la música y ahora lo pongo simplemente en shuffle. Me sirvo otro tinto. Me prendo un cigarro. Antes fumaba camel y ahora delicados con filtro, rojos. Ya no me gustan de otros. Quizá Alas. De repente. Otra vez un chiflido. Son Daniela y el Rojo. ¿Por qué nadie tocará el puto timbre? ¿En qué momento chiflar se convirtió en la primera puta opción?

Suben y escucho que van gritándose desde las escaleras. Malas vibras. Mierda. Entran con un six de indio de lata grande, lo cual es una buena idea porque el vino me empieza a dar acidez.  Abro una y me quedo viendo cómo se siguen gritando y mentando madres. Más Daniela que el Rojo pero da igual. ¿Para qué chingados vienen a mi casa a gritarse? Quizás es el tipo de gente que atraigo. Últimamente me he dado cuenta que siempre me hago amigo del wey más pedo de la fiesta. Al cabrón que ya nadie quiere cerca, a ese wey me le acerco a cotorrear.  Por eso ahora estoy sentado en un sillón, viendo como dos de mis mejores amigos se pelean. Alcanzo a escuchar algo que tiene que ver con celos, pero la verdad es que yo estoy ya muy lejos de ellos. Los veo mover la boca y agitar los brazos, mirarse con ojos de furia. Pero lo único que puedo escuchar son las notas profundas de Ta-Ku y sus cortes de voces aterciopeladas. Eso sí que inspira.
Me paso otra pastilla con la segunda cerveza y entonces todo comienza de verdad. Los amigos se van. Otros llegan. La música sigue sonando en mi cabeza o en la sala, la verdad es que no me doy cuenta. La gente habla demasiado, dice cosas irrelevantes que me entretienen mucho. Luego me suelto a hablar y no paro. Otro chiflido en la calle. Nadie nunca va a entender para qué es el timbre. Hoy es un día estupendo. No hay paranoia a la vista y no alcanzo a escuchar la televisión de ese vecino retrograda. En la sala las nubes de humo me hacen sentir en Jalapa, con toda esa neblina y toda esa gente hablando. Me prendo un delicado y hago mi contribución a la neblina tóxica de mi hogar. Cierro los ojos un momento. Nada más un momento.


jueves, 26 de junio de 2014

El arte y la miseria humana

Kissing is man’s greatest invention. All animals copulate, but only humans kiss. Kissing is the supreme achievement of the Western world. Orientals, including those who tended the North American continent before the ravagement, rubbed noses, and thousands still do. Yet despite the golden fruit of their millennia — they gave us yoga and gun powder, Buddha and corn on the cob — they, their multitudes, their saints and sages, never produced a kiss. The greatest discovery of civilized man is kissing. — Tom Robbins, Even Cowgirls Get The Blues
Kissing is man’s greatest invention. All animals copulate, but only humans kiss. Kissing is the supreme achievement of the Western world. Orientals, including those who tended the North American continent before the ravagement, rubbed noses, and thousands still do. Yet despite the golden fruit of their millennia — they gave us yoga and gun powder, Buddha and corn on the cob — they, their multitudes, their saints and sages, never produced a kiss. The greatest discovery of civilized man is kissing. 
— Tom Robbins, Even Cowgirls Get The Blues

Se descubrió un cigarro dentro de la bolsa del pantalón, mientras entraba a la galería, se sintió mejor. Iría directo por un trago al fondo de la galería, saludaría a quien conociera, una vista rápida a la obra plástica colgada de la pared y salir a fumar el cigarro acompañándolo con el trago. Así lo hizo, torpemente, aunque ya todo lo tenía pobremente planeado. Por ahí topo un par de mujeres que le llamaron la atención, no sabría cómo abordarlas, pero si sabe lo incomodo que resultaría.

Fumó el cigarro y mientras tenía el humo dentro, le dio un buen trago al vaso de vino tinto, por suerte conocía al mesero y se lo sirvieron hasta el tope. Bien por eso, se sonrió. Caminó alejándose de la galería al mismo tiempo que le daba el último toque al cigarro y observaba con nostalgia el poco vino en el vaso que sostenía.

No sé mucho de arte se dijo a sí mismo. No me conmueve en lo más mínimo. Tal vez enseñando un campo de refugiados en Palestina o un sicario llorando mientras el grupo rival rafagea y destruye el lugar en donde está atrincherado y se sabe prácticamente muerto y toma con fuerza la medalla de San Judas Tadeo que cuelga de su pecho. Plasmar la miseria humana conmueve.


Una de las mujeres salía de la galería. Le echo una mirada rápida. Nada mal, para un revolcón. Le subiría su faldita y para dentro. Volvió a sonreír. Según Tom Robbins la mejor invención del hombre civilizado es el beso. Cambió la escena mental en su cabeza por un beso con aquella mujer eso despertó en él, algo distinto al instinto de eyacular. Se sintió entusiasmado,  entró a la galería y observó con detenimiento la obra, ésta era alegre.    


jueves, 19 de junio de 2014

“Para el hombre será Sodoma. Y la mujer tendrá Gomorra” (Proust, 1978, p. 9)


Y le dije que no me importaba realmente, pero me importaba soportablemente, incluso sexualmente —pero eso nadie lo entiende, menos un pendejín de 14 años—. ¿Entiendes lo que te digo, niño, le pregunté, entiendes lo que te digo, idiota? ¡Deja de verme así. Deja de verme así, imbécil!
Él, a pesar de mi sugerencia, voltea y me mira a los ojos. Me dice que no lo maltrate. Me dijo que fuera cariñoso con él. Me dijo que me amaba, que ninguna mujer se me comparaba.
Lo amarré al sillón. Usé  las bandas que mi carnal guarda en la pequeña cabina de su pick-up ranger japonesa. Igual que el hombre ganso de Von Trier.
Lo violé con mi brazo…  Él lo esperaba en el terror.
Le pregunté si le gustaba. Él dijo que sí.   

miércoles, 18 de junio de 2014

El pseudo ligue y Dionisos

Observó al otro lado de la habitación una mujer que le llamó la atención. En el lugar se llevaba acabo algún tipo de ritual pseudo-intelectual entre un grupo de singulares personas, ella era una de ellos.Parte del ritual consistía en escuchar a una persona exponer algún tema que dominara 

Tras escuchar una breve ponencia acerca de algún tipo de síndrome mental, que no tendría ningún uso práctico en su vida, dio un trago a su cerveza, intentando conectar la borrachera del día anterior. Se descubrió mirando a la mujer al otro lado del cuarto. Ok, pensó -es el tipo de Ok impulsado por la mezcla de la cruda, la cerveza recién ingerida, la adrenalina y la hormona desatada gracias a la  mujer-.

El grupo se dispersó terminando el –no tan práctico- monólogo. Era momento de hacer uno que otro movimiento. Movimientos que lo llevaran, al menos a un paso de ella. Fue fácil. Las cinco seis personas que quedaron en aquel cuarto, pronto entablaron una plática en común. Una de esas charlas donde todos tienen algo que decir, pero nadie dice nada con sustancia, con fondo, una plática banal. El tipo de comunicación que llevaremos tal vez el 90% de nuestra vida.

El baile, el vino, la música y Dionisos tomaron control de las personas presentes. Él se vio bailando con ella, descalzos. Agitándose, moviendo el cuerpo, bebiendo vino, mirándose a los ojos. Sintiendo el cuerpo de ella cerca del suyo. El sudor desprendió sus aromas dionisiacos. Ella ya bailaba pegado a él. Pronto terminarían en una gran orgía, pensó.


A diferencia de su fantasía, el grupo se comportó dentro de los parámetros socialmente aceptable, para una fiesta con alcohol y gente pseudo-intelectual conociéndose. El cuarto era pequeño y sin el suficiente oxigeno cayeron dormidos.  Él abrazó a ella toda la noche, la mantuvo pegada a su cuerpo, no hizo caso a la erección, ni a sus instintos. Dionisos aburrido desapareció entre los prejuicios de aquel grupo adormilado.

viernes, 13 de junio de 2014

Te invoco

Te invoco ahora

porque sé que en algún lugar permaneces

tendida, sobre el lecho de mis fantasías.

Te invoco ahora

porque sé que en este instante

me estás imaginando.

Jadeas mi nombre y buscas

entre tus deseos mis manos.

Abres la herida,

y mis pensamientos llegan

para penetrarte.

viernes, 30 de mayo de 2014

Mini-ficción policiaca en un acto.


Mini-ficción policiaca  en un acto.


- Soplón - Es un hijo de puta con cara de culero.

- Juda 1 - Vas a tener que ser más específico.


- Soplón - Mmhm. Uuun pinche chango hijo de puta, que tiene la cara de culero. 

- Juda 2  - Creo que ya sé quién es, jefe. 


miércoles, 28 de mayo de 2014

EL MIEDO Y LA IGNORANCIA. (un pequeño ensayo informal sobre nuestra vida diaria)

Comenzaré con esta interrogante: ¿Qué cosa fue la que nos arrastró a esta profunda ignorancia? A qué me refiero: A la ignorancia de nosotros mismos como especie y como individuos; esto nos lleva a la mismísima ignorancia de casi todo (casi Todo). Nacidos bajo el estigma de lo incomprensible deseamos el conocimiento. Entre la infinidad de variantes y posibilidades, este aún se esconde a nuestra vista y conste que sí contamos con una inteligencia y razón, deseamos la comprensión.
Históricamente hemos trascendido etapas de conocimiento, entre la prueba y el error. De hecho sabemos poco aún, lo que nos ha motivado a seguir descubriendo, a la buena y a la mala. Cada quién con su manera y método, digo cada quién –cada individuo- dentro de su sistema de creencias y culturas. Religión, ciencia, filosofía, hábitos, familia, etc. Cada uno brinda una descripción de lo que es el mundo, de lo que es mejor en este proceso de la práctica de la vida diaria. Todo este devenir desde que la humanidad tiene memoria.
Llegando a nuestros días, en este presente de crisis, me detendré en la ignorancia contemporánea del siglo XXI.
Vivimos un mundo que se regodea en su progreso tecnológico y económico, pero que enmudece en el aspecto social. Reconoce, sin embargo, lo que ha logrado en cuanto a comunicación humana. Ya podemos sostener una conversación en tiempo real con aquellos otros bípedos al otro lado del puto mundo. Exponiendo nuestras vidas personales en público sin que el morbo sea condenado como tal. Nuestra individualidad en manos de Facebook, Twiter, YouTube. Cada quien se hace presente para destacar en el mundo virtual de las relaciones binarias. De hecho, se dice por ahí, que ya nos está doliendo la espalda y cuello de tanto estar jorobados frente a la pantalla de una computadora (Tablet, iPhone, Celular). La humanidad así y de esta manera ha progresado.
Pero no es en esto en lo que deseo detenerme. Pese a que con criterios compartidos y experiencias grupales se podría escribir todo un tratado antropológico sobre las redes sociales y progresos materiales, a lo que voy en realidad es mi opinión sobre lo que nos sucede como personas que habitamos en este sistema, este mundo de todos los días, que tanto ignoramos.
Como muchos otros capítulos de la humanidad, nos encontramos en una encrucijada y hoy por hoy estamos al borde de la locura de la incertidumbre. Los estallidos de violencia que se han presentado últimamente ofrecen a nuestras almas una especie de pánico al futuro. Nuestro porvenir está atiborrado de guerras contra el narco; revueltas civiles aquí y allá; países en bancarrota y endeudados hasta los cojones; empresarios locos por el petróleo; enfermos de poder y tercos fundamentalistas en medio oriente obsesionados con su religión; tensiones políticas entre China, Rusia y EE.UU; Armagedónes financieros; alimentos genéticos; iluminatis, New Age, OVNIS… Por todos lados la gente abriga pocas esperanzas de que algo se pueda rescatar (o si las tienen, no son muy lógicas en general y están basadas en algún tipo de fe religiosa o espiritual). Y si uno es sensible ante estas alarmantes noticias, el suicidio colectivo suena, hasta cierto punto, lógico. Pero detrás de todo esto ¿qué se encuentra? Detrás de esta caótica cacofonía periodística y mediática ¿Quién dispuso esto? ¿Quién o qué chingados está orquestando todo y con qué fin? En nuestra ignorancia podemos fugarnos detrás de la pantalla de algún aparato electrónico, en alguna distracción programada ofrecida por algún medio difusivo de entretenimiento, en alguna que otra peda colectiva o fiesta tradicional; en lo que sea con tal de no observar lo que se gesta detrás de las cámaras de la industria de la vida. La ignorancia es la herramienta. El miedo reina tras las luces de la cotidianeidad. El sistema Miedo.
El miedo es una forma de controlar la voluntad. La mejor arma contra el cambio, desde el climático hasta político y psicológico. El miedo reina en casi todos los aspectos de nuestra existencia. Controla nuestros hábitos, nuestras decisiones, nuestras relaciones… A nivel masivo se ha infiltrado corrompiendo toda forma de gobierno, todo sistema económico y moral. El Estado del miedo. A nivel individual ha torcido nuestra inocencia, nuestra libertad deformándonos en personajes que se relacionan entre sí por medio de competencias enfermizas que tienen como objetivo aplastar al de al lado, hacerlo menos, humillarlo; o por el otro lado dejarse libremente destripar con la más baja dignidad y autoestima personal. El Ego.
Por siglos y siglos y generación tras generación las maneras de relacionarnos han ido cambiando según el modelo moral, cultural, religioso, institucional... y hoy en día el económico. El sistema transforma su atuendo según las necesidades de su propia supervivencia. Y en esta manera tan torcida y carente de honestidad que predomina en el carácter social de nuestros días, el ego ha construido modelos tan absurdos, donde el contacto fraternal es cosa de mal gusto.
Esa personalidad falsa –o ego- producto del miedo es aquella que se exhibe como “mírenme soy un puto Rock-star”, como héroe espiritual o como botarga del mainstream. Por otro lado podemos también asumir el disfraz del víctima de todo, del mírenme-que-jodido-estoy. Entre líneas, en ambos casos, obtenemos el mensaje de que necesito-y-te-ruego-un-poco-de-atención. Mírame mami qué bien lo estoy haciendo.
Permítaseme aquí ser un poco optimista. No todo recae sobre nosotros. Hemos sido sobrevivientes a las generaciones de padres y abuelos detrás nuestro. Hemos experimentado toda clase de abusos físicos y psicológicos por parte de esos ignorantes, que como nosotros, también tenían miedo. Hoy, si haces un pequeño censo, te darás cuenta de que casi todas tus amistades y familiares provienen de padres divorciados, madres solteras, familias disfuncionales, etc. Y si quedan algunos matrimonios vivos en santa unión, cuestiónate si siguen juntos ya sea por pura costumbre tradicional y tedio o ya sea por amor verdadero e incondicional.
Sobrevivimos a padres ausentes física o emocionalmente. Padres Alcohólicos/Neuróticos/Tercos/Obsesivos/Compulsivos/Ególatras que no se detenían a vincular sus sentimientos con los nuestros. Discapacitados a demostrar afecto, mucho menos amor. En su ignorancia paternal, deformaron nuestro carácter hasta hacernos seres cerrados y miedosos, a la defensiva; seres resentidos y sin dirección dispuestos a cortar con navaja mortal a todo aquel que intente hacer intimidad genuina, a hacernos mostrar nuestro verdadero ser ante otros, demostrar ternura o cariño. En su ignorancia y miedo creían que esto era lo mejor para nosotros. En su ignorancia (y arrogancia) creían que sabían. Y tal vez sí nos amaban.
A ellos, a su vez, les tocó ser víctimas de sus padres. Aquella generación de nuestros abuelos que nosotros, de haber sido criados por ellos, tal vez habría sido una verdadera tortura. Abuelos por lo general ultrareligiosos, intransigentes y locos por las costumbres. Pues qué otra cosa iban a aprender nuestros padres. Su conocimiento era este.
El nuestro es el arriba mencionado.
Pero aun así, no sé a ciencia cierta si esto sea el distintivo de nuestra generación. Definitivamente vivimos una época en que queremos ser notados por los demás. La fama y reconocimiento pueden ser alcanzables por medio de las redes y así lograr ese anhelado instinto inconsciente de la atención. Ahora sí mi mami me está mirando.
Mas el miedo no desaparece.
Por otro lado, intrínsecamente está el hecho de mantener las apariencias (y esto incluye a todas las generaciones anteriores). La pubertad y adolescencia es ese parte aguas definitivo. Para quienes teníamos esa personalidad atractiva (Física o por puro carisma) siendo, por lo general, superficiales como es distintivo en esta etapa del crecimiento, tal vez fue muy difícil (titánico) mantener nuestra imagen de popularidad, siempre simulando para mantenernos aceptados y admirados por los demás. O si fuimos de esos que no tenían los dotes ya mencionados, los esfuerzos por lograr la aceptación de los exitosos eran también monumentales y muchas veces nos dejábamos humillar brutal y sádicamente (el hoy renombrado Bulling). Y si no recuerdas que tus energías se desgastaban en estos conceptos absurdos, es porque tal vez ya está dentro de tus hábitos el simular para atraer atención. El miedo al rechazo sigue vigente.
Y en este aspecto, como especie social que somos, puede tener sentido el pánico a no ser atendidos. La mente se niega por naturaleza al aislamiento social y lo traduce como locura. Por pura supervivencia. Pero el concepto torcido estriba en la ignorancia y la falta de vínculo con nosotros mismos por mantenernos fieles a nuestro amor propio, y por el contrario, ser fieles a esa gente que, en realidad y en un sentido último, no nos importa más que la buena opinión que digan tener de nosotros –aunque no sea honesta- por pura vanidad, aún en la vida adulta. Por miedo a perder. ¿Perder qué?
La humanidad así y de esta manera ha progresado.
Nuestra voluntad a merced del viento. Nuestra voluntad guiada hacia las más nihilistas supersticiones de éxito o de fracaso. Nuestra voluntad negándolo todo para no temer nada. Nuestra voluntad de rodillas ante el miedo.
Todo este desperdicio existencial por ser demasiado ignorantes y no observar lo que verdaderamente ocurre a nuestro alrededor: tropezamos una y otra vez. No somos conscientes del tránsito de nuestros pensamientos. Estamos tan distraídos que se nos pasa el mundo encima y sentimos esa crónica sensación sofocante que hemos llamado estrés.
Grandes mentes se quemaron el cerebro –con gusto espiritual y hasta religioso- por desentrañar los misterios profundos de la vida. Admirables personajes históricos trataron de llegar a ese conocimiento que permea el Todo sutil de la existencia, de la esencia, de la sustancia. Pero fueron tan pocos en número, que su impacto intelectual no llegó a tocar, ni un poco, la motivación de las masas supersticiosas por el amor al conocimiento.
En este momento toneladas de obras de literatura narrativa, de poesía, filosofía, arte, ciencias, etc. reposan ignoradas en los racks de las bibliotecas y librerías de cualquier lugar. El conocimiento yace abandonado y empolvado y aun son muy pocos los interesados. No te sientas culpable. Que no te de pena esta lamentable situación.
Este sistema ha sido consciente de las debilidades humanas y ha usado la herramienta del miedo en nuestra contra -obvio nunca a favor-. Desde los niveles más altos de los sectores financieros y de la burocracia política, hasta en las viviendas más perdidas de la periferia de las grandes ciudades.
Me imagino a aquellos grandes banqueros y/o políticos llenos de pánico y paranoia ante cualquier amenaza en contra de su estilo de vida, rodeados de guardaespaldas o de cuerpos de seguridad pública, esclavos de su propio triunfo material. Insaciables ególatras que no se sentirán satisfechos con lo ya obtenido. El juego del monopoly a gran escala. Seres sin ninguna clase de ética que arrasan con todo y no dejan nada para nadie. Con el miedo en la garganta ante la traición y la pérdida del poder.
También imagino a los pobladores de los sectores marginales, viviendo al día para mantener el pan en la boca sólo por hoy, porque mañana quién chingados sabe. Esclavos/trabajadores que mantienen la salud al límite para no perder el empleo, porque el sistema los tiene tan agarrados de los cojones que cualquier falta laboral significa “hoy no tragas tú ni tu familia güey”. Seres ya sin esperanza y con el ánimo entumecido que no sienten pasión por nada más que no sea lo que les ofrece la televisión. Refugiados en las telenovelas y la virgen de Gudalupe, el fútbol y los programas de concursos donde se fantasean ganadores de una puta licuadora Black and Decker; en los momentos que pueden estar juntos en familia para bendecir los sagrados alimentos, los invierten en ser espectadores de shows asquerosos donde el morbo es el plato fuerte y el instinto más bajo el postre familiar. Esposas que desean el único lujo material que se pueden permitir: otro tinte para cabello rubio. Viviendo ese estigma colonial de la supremacía social de la raza blanca y tratando torpemente de encajar en este estereotipo vencedor de hace cuatro siglos, reforzado por lo que regala, bajo imágenes grotescas, de nuevo, la televisión. En la transmisión de la señal abierta descansa el sueño de la clase obrera.
También imagino a esa clase media en peligro extinción. Temerosos de no perder los pequeños privilegios de los que son poseedores y de enlistarse en las gruesas filas del sector obrero. Jactándose de esa cuestionable intelectualidad, siendo ciegos ante el sufrimiento predominante de los marginados. Gerentes de tienda endeudados. Empleados de oficina que presumen de éxito genuino el matarse administrando papelería absurda, bajo el techo de un edificio ultramoderno que casi sienten –con orgullo- suyo. Soñadores que anhelan y envidian las posesiones de las clases burguesas.
Estilos de vida antinaturales. Formas de existencias carentes de sentido profundo. Ratas acorraladas que se siguen multiplicando. Así vivimos el mundo contemporáneo. Como esclavos de nuestro miedo. Y el miedo habita en la gran mente de la humanidad. El progreso no ha tenido otro autor más que este miedo. Las ilusiones de la mente han sido prefabricadas por este gran opresor, esta autoridad inmaterial. Y seguiremos perpetuando su reino si seguimos adorando nuestra propia ignorancia. Todo estará puesto para que no la observemos, no la cuestionemos. El miedo inventará herramientas más complejas o diferentes para que nuestra ignorancia siga intacta, cómodos en ella. Todo finamente construido para que no pase nada. No te des cuenta que eres un esclavo que se cree libre y feliz.

martes, 27 de mayo de 2014

Tres pasos inconscientes por la felicidad en pareja.

Su mujer lo había destrozado mentalmente, lo había llevado a la luna y de regreso al infierno. Acabado, dominado, sexualmente frustrado, indeciso. Con la única esperanza sembrada en su cabeza que, dándole absolutamente todo lo que ella pidiera, sería feliz.

Total libertad sexual para ella.  El primer gran paso, descubrir a su esposa con alguien más. Él nunca podría, no sabría cómo acercarse a una mujer y entablar una relación.  Es torpe y lo sabe. La libertad sexual en el mundo es sana.

Tras perdonar la infidelidad y ser un mejor humano sacrificándose. En busca de la compasión, de la simpatía de su mujer, trazó  en el imaginario su segundo paso. Era el momento de exigirle ella a él, el gran hombre que ella necesitaba para no caer en la tentación y buscar otras parejas. Sembró la ambición de manera autoritaria en su forma de ser, corrupta.

Él debe cumplir con el régimen autoritario de su mujer. Intenta satisfacer cada una de sus múltiples necesidades.  Automóvil último modelo, casa con alberca, sirvienta 6 días a la semana, jardinero, chófer,  tarjeta de crédito dorada. Membrecías a supermercados, club deportivo, restaurantes, cadena de hoteles, casino, estadio, empresas piramidales (para sentirse productiva), club de lectura, club de cocina, club para mac.

El círculo de amistades crece. Ella es de sociedad y él se siente mejor. Ella asiste a desayunos, comidas, cenas, fiestas. Múltiples ocasiones sociales desde aniversarios de centros comerciales, restaurantes,  fiestas de cumpleaños, eventos de caridad. Él está en deuda por el resto de su vida, todas sus tarjetas de crédito están al tope, el negocio no va bien. Necesita diversificar, caer en la ilegalidad y ganar un poco más de dinero, como cualquier otra persona que necesite cubrir esa cantidad de necesidades.

Ella lleva amigos a la casa. Él come demasiado. Ansioso, sudoroso, canoso. La vida se le acaba, satisfaciendo cada una de las necesidades de la mujer que ama. Ella le pide que le de espacio, no puede respirar, es una persona libre. Le sugiere conseguir un cuarto fuera de casa. Él lo hace. Es un régimen autoritario, no puede rebelarse o lo dejan.

Consigue una parrilla eléctrica, una cama, un buró, un escritorio, una lámpara, un minibar y los mete a todos a ese pequeño cuarto, en el centro de la ciudad, lejos del suburbio donde su esposa vive. Compra chorizo, carne en diferentes cortes, cerveza, papas fritas, jamón, quesos, salami, pollo, chuletas de cerdo, pan, refrescos y cada día que su esposa le pide espacio, va a su pequeño cuarto y se prepara un gran festín solo y genuinamente se siente mejor.


Vive en la ilegalidad,  comerciando piratería.  Tiene varias amenazas de muerte por la mafia. Prefiere siempre cumplirle a su esposa por encima de la mafia, sabiendo que la felicidad es primero antes que cualquier otra cosa. La mafia puede esperar. La mafia se impacientó, le dio un ultimatum. Ella quería irse de viaje y necesitaba dinero, iría con un amigo de crucero por el mar báltico. Él desembolsó absolutamente todo el dinero que tenía para complacerla. La mafia le puso un balazo en la frente y ese sin saberlo fue su último paso en busca de la felicidad.